Ser y sentir

Proyecto pictórico surgido en la Pandemia, donde el tiempo se convirtió en una continua y prolífera actividad pictórica del pintar para una misma desde el sentimiento. Cogiéndome como lema Ser y Sentir, en relación a no considerar lo mismo ser pintor/a que sentir la pintura. A raíz de aquí muchas de estas obras derivaron a múltiples figuras femeninas denominadas Ñecas.

Estas obras son creadas desde la necesidad interna, sin bocetos previos, fluyendo con la materia sobre los diferentes soportes a través de la creatividad de las formas, las texturas y los colores, donde nuevamente las pareidolias guían parte del resultado de la obra.

Se ha de añadir que aunque muchos de los rostros parezcan tristes, no es ciertamente así, se encuentran ensimismadas en su mundo, tranquilas y ausentes. Han sido creadas para parar la mente y estas figuras son un reflejo de ello.

El color es bastante protagonista y también lo son bastantes elementos que ser remiten como los pájaros, las plantas o las figuras metamórficas e híbridas tales como mujeres hogar, mujeres pájaro, entre muchas otras. El rostro y las miradas son parte fundamental.

Algunas de estas piezas son creadas a partir de poesías, otras muchas son creadas como poesías visuales y las poesías escritas son creadas a partir de ellas.

Nacen del sentir, del amor por el arte, de la necesidad creativa, por y para mí, y nuevamente no nacieron como proyecto, pero acabaron en conjunto mostrándose en una exposición en el Hotel Averroes en 2020, y hasta hoy siguen creciendo en número, que del mismo modo que ocurre con las máscaras, beben mucho de la pintura automática.