
De las sobras surge la necesidad de usar material sobrante de los talleres, al acabar las clases la pintura que queda es usada para preparar otras actividades, pero a veces es tanta, que tirarla era un auténtico desperdicio y algo inconcebible, por lo que esos colores son usados para pintar obras que surgen de esta premisa y de manchas rápidas, que con el tiempo (a veces meses incluso años) son finalizadas, estas manchas se superponen y crean seres imaginarios que nacen desde la más sincera espontaneidad.
Estas obras surgieron sin ningún tipo de pretensión, sin nacer como proyecto se conformaron como tal cuando fui consciente de la conectividad entre ellas.
Seres y paisajes construidos totalmente con el inconsciente y el poder de la imaginación, donde la pareidolia, elemento esencial de mi obra, vuelve a ser clave.