
Los Cuadernos de Bitácora, tienen su origen con tal denominación por ser aquellos cuadernos que guardaban los marineros en el mueble al lado del timón junto a su brújula, este mobiliario se denominaba bitácora, y de ahí viene su nombre. Con el tiempo se han ido desarrollando multitud de tipologías de cuadernos, de viaje, de artistas…
En este caso se encuentran algunas fotografías de mis cuadernos, de distintos viajes pero también del día a día, ya que una libreta siempre me acompaña.
Lo cierto es que este concepto se fusionó con la educación siendo el cuaderno un elemento esencial en las clases impartidas, y acabó por desarrollarse de forma teórica tanto en proyecto final de máster de profesorado con la especialidad de dibujo como en el máster de Gestión Cultural.
Para mí, el cuaderno y el dibujo al natural es la mejor herramienta de aprendizaje en un viaje, pero también en nuestro día a día, una forma de aprender a mirar, a interiorizar y más tarde a recordar, ya que al contemplarlo te traslada al momento en el que fue creado. Son un recuerdo de lo vivido, de los viajes, los teatros, los conciertos, el café con un ser querido, el paisaje, la montaña, el mar o esa puerta que tanto te gusta cuando pasas por una calle, es el recipiente de tu imaginación y el reflejo de tu mirada, en él aparecen lo que capta tu atención. Pero el mayor de los regalos que aporta el Cuaderno de Bitácora, es el tiempo, el enseñar a pararse en este mundo veloz, enseñar a mirar detenidamente y a contemplar cada rincón de aquello que va a ser plasmado.